jueves, 19 de junio de 2008

UNA NUEVA IZQUIERDA LATINOAMERICANA


Héctor E. Shamis, señala que América Latina está viviendo en estos días el nacimiento de una reanimada política de izquierda. Y afirma que la mejor forma de estudiar esta tendencia es a través del estudio del sistema de partidos que puede ir de institucionalizado y funcional a desmembrado o incluso en colapso. Aborda esta cuestión examinando la dependencia en el camino del proceso de democratización, el comportamiento de las élites políticas, así como las políticas económicas que han mejorado los efectos de los ciclos económicos.

En el sistema de partidos institucionalizados, la clase y élite política promueve la moderación y las concesiones mutuas, y con ello la estabilidad democrática. Como fue el caso de Chile, Brasil y Uruguay.

En la política de partidos inconexa, los incentivos para la negociación parlamentaria tienden a ser débiles. Las controversias políticas a menudo se llevan a las calles y el Ejecutivo goza de un amplio espacio para la acción autónoma. En este sistema se tiende a debilitar a la legislatura, inclinando el equilibrio del poder a favor del Poder Ejecutivo, ya sea de izquierda o de derecha, que se encuentre en el poder. En esta clasificación, regularmente los ciclos económicos impulsan el ciclo político. Como fue el caso de Argentina y de Perú.

Sin embargo, en la región existe una nueva tendencia: la petro-izquierda. Aquí es la economía política del petróleo quien genera un sistema patrimonial de dominación. Cabe señalar que la democracia no florece en los países productores de petróleo, al menos en el largo plazo -de acuerdo a Shamis-. En la mayoría de los casos, la economía política del petróleo genera un sistema patrimonial de dominación, una clase política en la que extensas redes clientelistas buscan el control del recurso para distribuir los ingresos entre los que pertenecen a un grupo determinado. Esto tiende a producir un “Estado ralo”, incapaz de definir y hacer valer los derechos, centralizar los medios de gestión o recabar los ingresos de manera eficaz. El petróleo distorsiona toda la imagen política y económica. Casos como Venezuela y Bolivia.

El máximo desafío para la izquierda en América Latina es reconciliar los objetivos fundamentales de la inclusión y la igualdad con los objetivos de contar con procedimientos e instituciones sólidas. El éxito en los países que lo han logrado consiste en la existencia de un sistema estable de política de partidos y un proceso de toma de decisiones que no esté sujeto a la discrecionalidad del Ejecutivo, sino a la negociación legislativa.

Y tú qué opinas?





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